El Procedimiento para calibrar Balanzas consiste en comparar un Patrón, normalmente una Masa Patrón, con la Balanza realizando varios puntos de medición a lo largo de su rango de uso y adicionalmente llevando a cabo los ensayos de Repetibilidad y Excentricidad.
Para verificar las Balanzas es posible utilizar de manera general las reglas de decisión que ha publicado ILAC (Cooperación Internacional de laboratorios Acreditados), donde se establece criterios para declarar la conformidad de un Instrumento independientemente de la especificación que se esté verificando. ENAC lo tiene traducido al Español en el siguiente enlace Reglas de decisión en Español ILAC-G8. Si se prefiere en Inglés, se puede acudir directamente al documento publicado por ILAC (ILAC-G8).
Como criterios de verificación de los resultados de la calibración específicos para las Balanzas se pueden considerar los errores máximos encontrados en la norma Internacional UNE EN 45501 para Instrumentos de pesaje de funcionamiento no automático.
Como Procedimiento para calibrar los Balanzas, está disponible el publicado por el Centro Español de Metrología ME-005 basado en estándares internacionales y que es documento de referencia para los Laboratorios de Calibración. En este procedimiento está descrito tanto la sistemática de calibración como el tipo de patrones y el cálculo de Incertidumbre necesario para asegurar la transferencia de la trazabilidad metrológica.
El procedimiento no es una sola pesada: son tres ensayos que miden cosas distintas, y saltarse uno deja fuera un error que los otros dos no ven.
| Ensayo | Cómo se hace | Qué revela |
|---|---|---|
| Excentricidad | Se coloca una misma carga en el centro del receptor y después en distintas zonas, y se compara la indicación en cada posición. | Si la lectura cambia según dónde se apoye la carga, el problema está en el receptor o en el reparto entre células, no en la escala. |
| Repetibilidad | Se carga y descarga la misma masa en el mismo punto varias veces seguidas —habitualmente diez— y se calcula la dispersión de las lecturas. | Es la parte del error que no se corrige con un ajuste: marca el límite de lo que el instrumento puede resolver, haga lo que haga el operador. |
| Error de indicación | Se recorre el campo de medida con cargas crecientes —y a veces también decrecientes— y se compara cada indicación con el valor de las masas patrón empleadas. | Es el error que sí se puede corregir. Recorrerlo en los dos sentidos revela además la histéresis del sistema. |
El orden importa poco, pero conviene empezar por la excentricidad: si el receptor reparte mal la carga, los otros dos ensayos miden sobre un instrumento que aún no está en condiciones y hay que repetirlos.
Los puntos se reparten a lo largo del campo de medida, no donde sea más cómodo cargar. Y la elección tiene una regla práctica: hay que cubrir las cargas con las que se trabaja de verdad. Una balanza calibrada en cinco puntos repartidos hasta su alcance máximo no dice gran cosa sobre una pesada habitual del 5 % de la escala, que es justo donde el error relativo es mayor.
La repetibilidad se determina en un punto intermedio, y el ensayo de excentricidad con una carga del orden de un tercio del alcance: suficiente para que el desequilibrio se manifieste, sin llevar el receptor al límite.
Es la decisión que más se falla. La clase no se elige por el tamaño de la balanza sino por su división de escala: si el error máximo admisible del juego de masas se acerca al escalón que se quiere juzgar, el ensayo no distingue el instrumento del patrón. Lo habitual es buscar que el patrón quede en un tercio o menos del error que se pretende medir.
De ahí que subir de clase salga más barato que repetir una calibración que no concluye nada. Las clases y los alcances disponibles están en masas patrón E1, E2 y F1; para instrumentos que trabajan por suspensión —tolvas, ganchos pesadores, balanzas colgantes— hacen falta masas de gancho.
Una balanza de célula de carga no mide masa: mide la fuerza que ejerce esa masa, y esa fuerza depende de la gravedad del sitio. La gravedad no vale lo mismo en todas partes, así que un instrumento ajustado en un emplazamiento y trasladado a otro arrastra un error que ningún ensayo posterior corrige si no se vuelve a ajustar.
Por eso la calibración de una balanza instalada se hace en su sitio y en su posición de uso, nivelada, estabilizada térmicamente y sin corrientes de aire. Y por eso, si la balanza se mueve de sala, hay que volver a ajustarla antes de darla por buena.
No hay un periodo que valga para todos: depende del uso, de lo crítico que sea el resultado y del historial de deriva del propio instrumento. Un periodo anual es un punto de partida razonable, pero el criterio lo da la deriva medida: si dos calibraciones seguidas salen dentro de lo admisible sin apenas moverse, el intervalo puede alargarse; si una sale justa, hay que acortarlo.
Lo que no conviene es esperar un año sin mirar. Entre calibraciones, la verificación intermedia con una masa de control resuelve el problema en un minuto: se pesa siempre la misma masa, se anota, y si la lectura empieza a irse no hace falta esperar al certificado para saberlo. Es el uso más rentable de un juego de masas patrón.

La calibración de las Balanzas según el mencionado procedimiento se realiza por comparación determinando las diferencias entre la lectura de la balanza y el valor nominal de la Masa Patrón en sucesivos puntos de medición, normalmente 3 ó 5 puntos a lo largo de la escala de uso de la Balanza.
También es necesario medir las condiciones ambientales de temperatura y humedad en el momento y lugar donde se están realizando las mediciones.
Las Masas patrón deben estar Certificadas ISO 17025 y conformes a la OIML R-111 para poder transferir la trazabilidad metrológica correctamente. Para saber sy las masas están conformes, es necesario que en el propio certificado de calibración de las masas patrón se haya incluido su clasificación según la clase que establece el documento OIML R-111, siendo la E1 la mejor y la M3 la peor. Para aplicaciones de laboratorio las F1 y para aplicaciones industriales una M1 suele ser suficiente en la mayoría de los casos.
Juegos de masas OIML E1 (303/304)
Juego de pesas, forma de botón, acero inoxidable pulido
Material pesa de control: Acero inoxidable pulido
Material estuche: Madera acolchada

Juegos de masas OIML E2 (313/314)
Juego de pesas, forma de botón, acero inoxidable pulido
Material pesa de control: Pesas individuales acero inoxidable pulido, Pesas de miligramos alpaca
Material maleta: Madera acolchada. Pesas de miligramos (1 mg - 500 mg) en estuche de plástico extraíble

Juegos de masas OIML F1 (323)
Juego de pesas, forma de botón, acero inoxidable pulido
Material pesa de control: Pesas individuales acero inoxidable pulido, Pesas de miligramos alpaca
Material maleta: Madera acolchada. Pesas de miligramos (1 mg - 500 mg) en estuche de plástico extraíble

En caso de no querer o poder realizar las calibraciones de manera interna o necesitar que ésta sea acreditada ISO 17025, se debe acudir a un Laboratorio Acreditado según la norma ISO 17025. En España, es la Entidad Nacional de Acreditación (ENAC) la que acredita a estos Laboratorios para que puedan emitir los Certificados de Calibración de las Balanzas. En su página web www.enac.es puedes encontrar los diferentes laboratorios Acreditados actualmente. Como sugerencia por plazos de entrega y precios, el Laboratorio de Calibración CALTEX www.caltex.es es una buena opción.

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