La calibración de las pipetas es una tarea crítica para asegurar el buen funcionamiento del pipeteo de volumen. Las pipetas accionadas por pistón están reguladas por la norma UNE-EN ISO 8655, que determina, entre otras cosas, las prestaciones metrológicas que deben cumplir: fundamentalmente el error sistemático —la exactitud— y el error aleatorio, que es la repetibilidad.
Los dos se determinan por gravimetría y de un modo concreto, y exigen una balanza adecuada y un software que haga los cálculos según la norma y emita el informe o certificado que documenta que la pipeta está apta para su uso. Si además hay que ajustar la pipeta, la balanza y su software permiten evidenciar que el ajuste ha sido satisfactorio.
El escalón de lectura de la balanza es lo que limita el volumen mínimo que se puede ensayar. Esta gama cubre los dos: 0,1 mg para el trabajo corriente y 0,01 mg cuando hay que bajar a volúmenes pequeños, con la trampa de evaporación, la mesa antivibratoria y el software de cálculo e informe que completan el puesto.